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Marcelino, huyendo de la derrota de la Republica, cruza los Pirineos en febrero de 1939 con su esposa y sus siete hijos. Al cruzar la frontera la familia es separada por los militares franceses. Marcelino es traslado al campo de Argeles-sur-mer (Pyrénées-Orientales) y su familia desplazada a 300 Kilonetros al oeste, en Mezin (Lot et Garonne). Durante esta larga separación mantuvieron una intensa correspondencia de la cual se conservan solamente 72 cartas.
De ellas se desprende el profundo cariño que Marcelino siente por su familia y un reguero de esperanza que, a pesar de las circunstancias, sobrevive, invulnerable, en sus líneas. El campesino aragonés, de 44 años, tenía una sensibilidad especial. En marzo de 1939 escribe desde el campo de Argeles:
"Me quedo lleno de satisfacción por haber cumplido mi petición, que era de mandarme vuestra firma envuelta de besos y abrazos..."
Y tranquiliza a su mujer acerca de todo lo que había tenido que dejar atrás en su huida:
"Referente a lo que decís del macho, del carro y de las ropas que se abandonaron en la Junquera no sintáis pena. Para olvidar pensar que vendrán tiempos mejores porque siempre se ha comprobado que, después de la tormenta viene la calma..."
Marcelino no lo sabía pero la tormenta de la segunda guerra mundial iba a arrastrarlo y con el miles de españoles, hasta extinguirse a toda Europa y al mundo entero...
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